
Subir a los microbuses en la Ciudad de México es toda una travesía. El solo hecho de lograr subir en hora pico no impide el manoseo, los pisotones, los malos olores, la descortesía de los caballeros que no ceden el asiento a las damas, y las esplendorosas cumbias.
Alguno de ustedes se ha topado con un microbusero que no escuche La Z, La QBuena o La Mejor. Si hay algunos en la ciudad que tienen el buen gusto o la descendía de salir del común denominador, sintonizando estaciones con otra clase de música o noticias.
Es una experiencia incomparable. Creo que todos los fuereños podrán entenderlo y he tenido la oportunidad de hablar con alguno de ellos. Sus experiencias siempre son épicas, los han bolseado mientras van parados esperando llegar a su destino.
Algún ingrato les mete la mano en la bolsa del pantalón o del saco y les saca desde la cartera hasta el celular.
Que hay cuando te subes y no sabes si vas a llegar. Empiezan las inevitables carreras por el pasaje se dan unos jalones como si en lugar de personas trajeran bultos de azúcar o vacas.
Por ello hay otra parte de la población que me ha contado la serie de accidentes que han pasado dentro de un microbús, desde torceduras de cuello, hasta caídas y fracturas todo por el acelere de perseguir un billetito demás.
Que hay de los que se suben a contar chistes, piden dinero por que acaben de salir de la cárcel o tienen un familiar enfermo y los otros que hacen llevadera la tarde con música.
Eso es muy propio de esta ciudad, preguntó alguno de ustedes ha regalado una moneda a uno de estos, yo si, en lo personal algunos lo merecen.
De ahí el dicho “Ayúdame que yo te ayudare”.
Que hay con los que roban en el micro. Esto va para un amigo que le paso.
Se subieron dos personajes muy raros uno al fondo del microbús y el otro por delante. Empezaron a insultar al chofer para finalmente asaltar a todos los pasajeros, metiéndoles gran susto y dejándolos tan indefensos sin dinero y hasta sin zapatos, los asaltos son frustrantes en los micros.
Algo más me falta por escribir. El servicio en general los chóferes son mal humorados, mandados con las tarifas y pasados por que cuando les haces la parada a veces te bajan donde ellos quieren, algunos te cobran menos, otros demás, unos exageran y quieren rellenar el micro como si fuera una olla de tamales.
Por otro lado, están los amables, subes y te dicen buenas tardes, noches, días te sonríen, ven como pero se aseguran de que vallas cómodo, y algunas veces te obsequian dulces, a mi me ha pasado aunque no lo crean. Por ello, esos pocos merecen un dejo de respeto y agradecimiento al subir o descender del transporte.
Si hay algo por agregar por ahora no lo recuerdo, pero en fin parafraseando en alguna de sus canciones al roquero Alex Lora “Así son las cosas en el Distrito Federal”…
Alguno de ustedes se ha topado con un microbusero que no escuche La Z, La QBuena o La Mejor. Si hay algunos en la ciudad que tienen el buen gusto o la descendía de salir del común denominador, sintonizando estaciones con otra clase de música o noticias.
Es una experiencia incomparable. Creo que todos los fuereños podrán entenderlo y he tenido la oportunidad de hablar con alguno de ellos. Sus experiencias siempre son épicas, los han bolseado mientras van parados esperando llegar a su destino.
Algún ingrato les mete la mano en la bolsa del pantalón o del saco y les saca desde la cartera hasta el celular.
Que hay cuando te subes y no sabes si vas a llegar. Empiezan las inevitables carreras por el pasaje se dan unos jalones como si en lugar de personas trajeran bultos de azúcar o vacas.
Por ello hay otra parte de la población que me ha contado la serie de accidentes que han pasado dentro de un microbús, desde torceduras de cuello, hasta caídas y fracturas todo por el acelere de perseguir un billetito demás.
Que hay de los que se suben a contar chistes, piden dinero por que acaben de salir de la cárcel o tienen un familiar enfermo y los otros que hacen llevadera la tarde con música.
Eso es muy propio de esta ciudad, preguntó alguno de ustedes ha regalado una moneda a uno de estos, yo si, en lo personal algunos lo merecen.
De ahí el dicho “Ayúdame que yo te ayudare”.
Que hay con los que roban en el micro. Esto va para un amigo que le paso.
Se subieron dos personajes muy raros uno al fondo del microbús y el otro por delante. Empezaron a insultar al chofer para finalmente asaltar a todos los pasajeros, metiéndoles gran susto y dejándolos tan indefensos sin dinero y hasta sin zapatos, los asaltos son frustrantes en los micros.
Algo más me falta por escribir. El servicio en general los chóferes son mal humorados, mandados con las tarifas y pasados por que cuando les haces la parada a veces te bajan donde ellos quieren, algunos te cobran menos, otros demás, unos exageran y quieren rellenar el micro como si fuera una olla de tamales.
Por otro lado, están los amables, subes y te dicen buenas tardes, noches, días te sonríen, ven como pero se aseguran de que vallas cómodo, y algunas veces te obsequian dulces, a mi me ha pasado aunque no lo crean. Por ello, esos pocos merecen un dejo de respeto y agradecimiento al subir o descender del transporte.
Si hay algo por agregar por ahora no lo recuerdo, pero en fin parafraseando en alguna de sus canciones al roquero Alex Lora “Así son las cosas en el Distrito Federal”…
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