domingo, 8 de febrero de 2009


La rutina de todos los días. Levantarse a las 7 de la mañana para llegar a la oficina a las nueve las primeras horas como siempre son las más criticas, no hay nada que hacer así que se aprovechan para el desayuno.


Las restantes las paso “trabajando”, justo cuando llega la hora de la comida a las 2 de la tarde, puedo ver a Sara bajar con sus compañeras de piso al comedor.
Desde que llegue aquí ella siempre me ha gustado pero soy tan tímido que no me atrevo a invitarla a algún lado. Solo se su nombre, una vez bajo a dejarle unos papeles a Martha mi vecina de escritorio.


Así pasa la hora de la comida y yo vuelvo de nuevo a mi trabajo a revisar papeles y poner sellos, que divertido, francamente me da tanta pereza. Llevó tres años en este lugar y ni siquiera tiene que ver con lo que me gusta, diseñar edificios, esa es mi pasión pero lástima que ni halla encontrado trabajo.


Más tarde a las siete de la noche, parto hacia mi departamento donde vivo solo como perro, por que ni eso pude hacer. Cuando estudiaba en la universidad le decía a mi madre, quiero una gran casa con jardín un auto del año y una hermosa esposa con un bonito pastor alemán.Mi mamá murió hace 4 años y yo sigo en las mismas.


A veces me gustaría cambiar mi vida pero la rutina y los pocos amigos que aún me sobreviven me impiden hacerlo, además es como seguir haciendo castillos de hielo.
Hoy es viernes a veces salgo pero hoy me toco quedarme encerrado.


Estoy juntando para comprarme un auto de segunda mano. Las distancias de mi casa al trabajo me están desgastando el bolsillo, prefiero estar seguro en un auto que bajando y subiendo de autobuses.


Sábado que hago estos días, soñar jugar a ser el mejor arquitecto de México. Después de desayunar y bañarme me extiendo en la mesa con hojas de rotafolio y un buen lápiz a hacer planos de construcciones y edificios no antes vistos.


Antes pensaba llevar todos estos planos a una constructora junto con mi “ridiculum”, pero tengo miedo, después de ser rechazado tantas veces. Me estoy volviendo viejo y no creo que me contraten.


Domingo no es mucho lo que pasa en mi vida, reviso la alacena, hago la limpieza y lavo mi ropa hoy necesito ir al súper me hacen falta muchas cosas.


Apoco es Sarita comprando su despensa, no lo creo, a la mejor viene con su esposo una mujer tan bonita como ella debe estar casada mínimo tener un novio que la atienda. Se está acercando para acá, parece que ya me vio.


¡Me saludo! sabe que existo me recordó de la oficina, estuvimos comprando juntos en el súper ni yo me lo creó. Me dijo te veo mañana a la hora de la comida para platicar.
Estoy en casa con una sonrisa de oreja a oreja, quizá esto sea un avance para conocerla, saber más de ella, esta sonando el teléfono quien podrá ser y en domingo que raro.


-Señor Castillo le llamó departe del arquitecto López si puede venir el día de mañana a las 3pm para una entrevista.-Si claro me puede dar la dirección.


Lunes 9 de la mañana. Ya estoy en la oficina tendré que avisarle al jefe y decirle a Martha que me haga el favor de comentarle a Sara lo ocurrido. Estoy nervioso hace como 8 meses que lleve mi currículo a ese lugar y siempre si.


-Señor Castillo buenas tardes estamos buscando gente nueva. Vimos su currículo y nos interesó, trae alguna muestra de su trabajo.


Le lleve mis planos viejos y los más actuales, me preguntó mi edad y escuche, le llamamos. Tengo que regresar a la oficina, que diversión.
Checar papeles poner sellos. Que están viendo mis ojos ahí viene Sara.
-Cuéntame como te fue... por cierto ni creas que te me vas a escapar nos vemos saliendo para ir a tomar un café, que dices.


Me fui con ella y mágicamente salió todo a pedir de boca. También yo le gusto a Sara y hemos decidido comenzar una relación, hace algunas horas me llamaron de parte del arquitecto para ir mañana a las 3 otra vez.


Martes más contento que nunca, llego a la esquina y me encuentro con Sara los dos vamos a la oficina. Cada quien a su piso que bella es la vida.


Llego la hora de la verdad. Me dieron el puesto con un sueldo mejor al que pensé, tengo una novia lindísima y dejare hoy este trabajo desagradable.


-Martha ¿donde está? Abraham. Por que no ha regresado debería de estar aquí, por que estas llorando, que tienes.


-No te has enterado cuando él estaba saliendo de su cita de trabajo un camión de esos de ruta 100 lo atropelló, murió instantáneamente.


Ni siquiera tuvo tiempo de despedirse de nosotras.

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